
Investigación y Educación en Salud. Volumen 2, Número 1, 2023
Introducción
Según la Organización Mundial de la Salud
(1), define a la hipertensión arterial como
presión arterial sistólica igual o mayor a 140
mm Hg. o presión arterial diastólica igual o
mayor de 90 mm Hg. Considerada como
una patología multifacética que varía con
factores como; nutrición, el tabaquismo,
medio ambiente, obesidad, especialmente
el consumo de sodio y potasio, y la activi-
dad física, tabaquismo, contaminación del
aire, ruido, estrés psicosocial y el uso de
drogas para reducir la presión arterial.
El proceso de envejecimiento suele estar
marcado por cambios fisiológicos, funcio-
nes corporales y mentales disminuidas y
una disminución de varios sentidos y habi-
lidades cognitivas. Diversas enfermedades,
como las enfermedades degenerativas
crónicas, la hipertensión arterial (HTA), la
contención de enfermedades crónicas y el
daño de los vasos sanguíneos, incluidos los
trastornos con presión arterial alta, son sus-
ceptibles a su susceptibilidad (2).
El impacto que provoca una afección cró-
nica degenerativa afecta de mayor manera
a los adultos mayores, debido a la degene-
ración del sistema óseo, masa muscular, y
órganos; Cabe recalcar que la hipertensión
arterial es de las patologías más comunes
que se presentan en el adulto mayor, debi-
do a que desencadena diversas enferme-
dades como ACV (Accidente cerebro vas-
cular), insuficiencia renal, infarto agudo de
miocardio, y afecciones en las arterias co-
ronarias (3).
A nivel mundial, la incidencia de la hiper-
tensión arterial ha aumentado en los últimos
cinco años, y los datos de la Organización
Mundial de la Salud indican que solo el
57 % de las personas con la enfermedad
son conscientes de ella, el 41 % continúa
recibiendo terapia antihipertensiva o solo
el 13 % alcanza la normalidad. niveles de
presión arterial. La disparidad en el número
de pacientes y los que reciben tratamiento
se concentra principalmente en los países
de ingresos bajos y medianos, donde más
del 80 % de las muertes y la mayoría de las
otras enfermedades están relacionadas con
enfermedades cardiovasculares (4).
En América Latina, la Organización Pana-
mericana de la Salud informa que la presión
arterial alta afecta a uno de cada cinco de
su población anciana. Sin embargo, esta
proporción ha ido en aumento en los últi-
mos años y muchas personas desconocen
su condición. En Chile, Argentina, Brasil y
Colombia en un análisis realizado en cuatro
regiones, el 57% de los adultos con hiper-
tensión arterial conocen su enfermedad, lo
que les ayuda a manejarla mejor que otros.
Sin embargo, solo el 19% de las personas
continúan controlando la patología con tera-
pia antihipertensiva (5).
En Ecuador, la prevalencia de HTA supera
en adultos de 50 años es de 39% y en la
población adulta mayor de 43% de acuer-
do con los resultados de la encuesta nacio-
nal de salud, comodidad y envejecimiento.
En la provincia de Manabí, los resultados
de la hipertensión arterial son similares al
resto del Ecuador en adultos mayores y se
encuentran en el medio de las 10 causas
principales de morbilidad y mortalidad (6).
La causa específica de la hipertensión arte-
rial aún no se conoce, pero está relacionada
con una serie de factores que generalmente
existen en la mayoría de las personas que
sufren, alto consumo de sal y grasa, ade-
más del estado crónico. (diabetes, proble-
mas renales y hormonales), antecedentes
familiares, falta de actividad física, sobre-
peso, obesidad, consumo excesivo de an-
ticonceptivos, estrés, tabaco y alcohol (7).
Los adultos mayores forman parte del gru-
po etario más vulnerable, a lo largo de los
años el profesional enfermero ha presen-
ciado la calidad de vida que llevan la ma-
yoría de estos pacientes, y varios de ellos
no manejan un buen autocuidado, debido
a falta de apoyo familiar para la continuidad
de citas y valoraciones médicas, no reciben
tratamiento antihipertensivo, llevan mala ali-
Veliz Pilozo EJ, Pincay Cañarte ME,