
Investigación y Educación en Salud. Volumen 2, Número 1, 2023
Introducción
A nivel mundial, el consumo de sustancias
estupefacientes es la principal causa pre-
venible de muerte prematura y la mayoría
de los consumidores adultos comienzan a
fumar en la adolescencia. La prevalencia
del consumo en niñas y niños varía según
los países, según estadísticas en el conti-
nente europeo, 1 de cada 10 niñas de 13
a 15 años y 1 de cada 5 niños de 13 a 15
años consumen algún tipo de estupefacien-
te. Las tasas de consumo de sustancias ile-
gales son generalmente más altas en Euro-
pa y las regiones del Pacífico Occidental,
mientras las sustancias legales como el
consumo de cigarrillos está disminuyendo
entre los adolescentes más jóvenes, en la
mayoría de los países de ingresos altos y en
algunos países de ingresos bajos (1).
El consumo de sustancias estupefacientes
por parte de los adolescentes sigue siendo
un importante problema de salud pública
a nivel mundial. Por lo tanto, es esencial la
utilización de habilidades efectivas para re-
solver este tipo de problemas con el afán de
minimizar el estrés psicológico y los com-
portamientos no saludables a menudo aso-
ciados con el uso y consumo de sustancias
estupefacientes. En consecuencia, muchos
comportamientos poco saludables a me-
nudo comienzan durante la adolescencia y
representan importantes desafíos para los
padres, familiares y la comunidad.
La problemática general con el abuso de
sustancias estupefacientes tiene un gran
impacto en los adolescentes, dado que sus
efectos son acumulativos y contribuyen a
costosos problemas sociales, físicos y de
salud mental. Ante este contexto, entre las
intervenciones de prevención para todo tipo
de adicciones en las unidades educativas
tienen una gran importancia, mientras que
en la familia tienen un efecto persistente de-
bido a que los padres influyen en la educa-
ción, teniendo como resultado el abuso en
el consumo de estupefacientes en los ado-
lescentes por la falta de control parental (2).
Para contrarrestar este problema, las inter-
venciones para las habilidades de afronta-
miento deben estar basadas en una com-
binación de enfoques de competencia e
influencia social. Es decir, los objetivos del
tratamiento deben basarse en una evalua-
ción integral que incluya el historial de de-
sarrollo del paciente y la evaluación de la
comorbilidad psiquiátrica y efectos del uso
de sustancias prohibidas. Por lo tanto, es
importante que, a partir de una intervención
adecuada, los adolescentes las habilidades
de afrontamiento dirigidas al abuso de estu-
pefacientes y los programas de prevención
primaria son efectivos.
Así como, las evidencias de las interven-
ciones e iniciativas políticas y los incen-
tivos de parte de ciertas fundaciones que
han tomado fuerza y están en proceso en
la actualidad. Por lo tanto, la investigación
futura debe centrarse en evaluar la efecti-
vidad de las intervenciones de habilidades
de afrontamiento en los adolescentes frente
al consumo de sustancias estupefacientes,
incluyendo las plataformas digitales educa-
tivas (3).
En la adolescencia, los comportamientos
poco saludables como fumar, beber y el
uso de sustancias ilícitas a menudo están
relacionados con el aumento de la morbili-
dad, mortalidad y representan importantes
desafíos para la salud pública. En contexto,
el desempleo, la mala salud, los acciden-
tes, el suicidio, las enfermedades mentales
y la disminución de la esperanza de vida
tienen el uso indebido de sustancias estu-
pefacientes como un importante factor con-
tribuyente. Aunque el uso de algunas sus-
tancias puede ser una rutina del desarrollo,
un número preocupante de adolescentes
cumple con los criterios para un trastorno
por uso de sustancias.
En América Latina, los adolescentes son el
grupo etario que corren un alto riesgo de
consumo de sustancias estupefacientes,
alcohol y tabaco. Según estadísticas uno
de cada tres adolescentes, colombianos,
Quimis Hidalgo JV, Quijije Segovia, SK.